LOS CUATRO VECTORES

LA RÁPIDEZ

LOS ÓVALOS

 



Los cuatro vectores en el Método Vels de Grafoanálisis
(Boletín 3 de la AGC)


Se me ha reprochado algunas veces que utilice en mi método de Grafoanálisis, como base de mi sistema, los cuatro temperamentos hipocráticos.
(...)
De acuerdo con la revisión efectuada por el Dr. Periot, sostengo con él que, -por mucho que evolucione la investigación fisiológica y psicológica, los seres vivientes seguirán teniendo siempre cuatro funciones primarias:

LA NUTRIVIDAD (las células necesitan alimentarse).
LA REPRODUCTIVIDAD (las células necesitan reproducirse).
LA EXCITABILIDAD (las células necesitan conocer el medio que las rodea).
LA MOTILIDAD (las células necesitan moverse para alimentarse y defenderse, para actuar sobre su medio externo).

Los dos primeros vectores o funciones corresponden en lenguaje psicoanalítico, al EROS o principio del placer. Las otras dos funciones (excitabilidad y motilidad) corresponden al principio de la REALIDAD y se manifiestan como instinto de muerte o TANATOS.
Comprender que la NUTRIBILIDAD y la REPRODUCTIVIDAD pueden incluirse dentro del "principio del placer" no presenta dificultades. Placer es comer, besar, hacer el amor, etc.
En cambio, identificar con el "principio de la realidad" o principio destructivo o de muerte (TANATOS) a las funciones o vectores EXCITABILIDAD y MOTILIDAD, presenta mayores dificultades de comprensión, sobre todo para los no iniciados en la jerga o lenguaje psicoanalítico.

Trataré de explicar esto de modo sencillo:
Los instintos destructores, propios del TANATOS, instintos agresivos o de muerte son una consecuencia del atávico instinto de matar para vivir. Aún hoy, el hombre se siente obligado cuando no lo hace por placer de cazar a matar a otros animales para alimentarse. Siempre ha sido así, aunque debido a la organización social, el hecho de matar a otros animales esté reservado a ciertos profesionales, bajo control oficial. Este instinto atávico subsiste en cada uno de nosotros, más o menos desarrollado.
Pero la subsistencia del hombre no sólo está ligada a la necesidad de alimentarse; está también presente su necesidad de "territorialidad" para desarrollarse. Necesita un hábitat, un lugar destinado a vivir con el grupo familiar que él crea. Y este hábitat lo defiende también en forma agresiva, dando muerte, si es preciso, al intruso que intenta arrebatarle algo de su "espacio vital,".
Estos instintos primitivos, atávicos, subsisten en el hombre y son transmitidos genéticamente, aunque los cambios del ambiente circundante los hayan arrinconado, transformado o suavizado por la acción del constante aprendizaje del individuo dentro del ambiente social y cultural en que se encuentra.

En principio, los instintos agresivos propios del TANATOS pueden ser exteriorizados en forma primaria (cuando la agresión es motriz o verbal: asesinar, herir físicamente, golpear, abofetear, etc., o humillar, atormentar, hacer crítica perversa, molestar con frases hirientes, murmurar, etc., es decir, recurriendo a un sadismo físico o moral); pero lo normal es que estos instintos agresivos tengan una expansión secundaria o sublimada, en cuyo caso, el impulso a herir físicamente o a matar puede satisfacerse en profesiones que requieren mucha iniciativa, combatividad, espíritu deportivo, audacia y voluntad emprendedora, o en profesiones tales como las de cirujano, escultor, dentista, etc.
También hay que tener en cuenta que, en ciertos casos, la agresión puede estar autodirigida, como es el caso de los sujetos con tendencias masoquistas, que buscan ansiosamente el sufrimiento.
En los casos de sublimación, que es cuando el instinto encuentra trabas para su expansión, la energía contenida puede descargarse a través de actividades "descorporeizadas" o intelectuales, como pueden ser, por ejemplo, la curiosidad investigadora, la sed de saber, la persecución de nuevas ideas o nuevos descubrimientos, el desarrollo de las facultades de crítica, la ironía, el cultivo del arte, de la literatura, de la ciencia, etc.
Dentro del campo artístico y literario, nos han mostrado el TANATOS en sus distintas formas y matices agresivos autores tan relevantes como Edgar Alan Poe, Alfred Hitchock, Agata Christie, Itáñez Serrador, Gauguin, y una lista inacabable de grandes personajes de la Historia, de la Política, del Arte y de todas profesiones humanas. Basta con recordar las obras que han hecho populares a todos ellos.
Como puede verse, sobre las derivaciones de estos vectores o instintos, tanto en su sentido normal, como psicoanalítico, podríamos hacer todo un tratado de Psicología, pero sólo nos referiremos muy brevemente a lo que afecta a estos cuatro instintos o vectores, que son los que utilizo para medir estadísticamente los signos gráficos.

En mi sistema, que bauticé con el nombre de GRAFOANALISIS -nombre que utilizan otros colegas inadecuadamente, incluso desconociendo el método original-, los signos gráficos están agrupados en cuatro "vectores", cada uno de los cuales representa lo que el mismo término "vector" significa: la dirección de las tendencias, instintos o necesidades en un determinado sentido.

Al "vector" "L" (NUTRIVIDAD) y al "vector" "S" (REPRODUCTIVIDAD), que representan al EROS, al principio del placer, corresponden, respectivamente, las necesidades de nutrición y de reproducción, es decir, todos los placeres del cuerpo en su sentido más amplio (comer, beber, besar, acariciar, ser acariciado y todas las manifestaciones físicas del amor, de la ternura, de la amistad y de la relación con los demás objetos circundantes.)..
En este sentido, el "vector" "L" ejerce la función pasiva y "S" la función activa de estos instintos, tendencias y necesidades.

Creemos que el TANATOS ha quedado suficientemente explicado en el contexto anterior. Por tanto, nos vamos a referir a los dos "vectores" que lo integran: a "N", que representa la "EXCITABILIDAD o RECEPTIVIDAD", y a "B", que determina la "MOTILIDAD o ACCIÓN HACIA EL EXTERIOR), y es lógico, pues todo ser viviente, no sólo necesita alimentarse y reproducirse, sino que necesita "conocer" su mundo circundante, para seleccionar el alimento que le interesa y para defenderse, sino también precisa para actuar sobre su medio ambiente para procurarse la comida, para defender su vida y espacio vital.
En ambos casos, tiene al "vector" "N" que le proporciona la facultad de percibir (sensibilidad, receptividad) el mundo circundante; y al "vector" "B" que le faculta para concentrar la energía y ponerla al servicio de la acción sobre el medio externo (MOTRICIDAD).
El "vector" "N" representará el aspecto pasivo del TANATOS (recepción de impresiones); el "vector" "B" será la función activa, en tanto que supone una acción sobre el medio.
En un sentido más amplio, "N" significará el Índice de excitabilidad, de vivacidad, de inestabilidad, de irritabilidad o de miedo, ansiedad, temor, culpabilidad, etc.
De todo este proceso "N" vendrán las intrigas, las maquinaciones, las murmuraciones, las insidias, la curiosidad maligna, el afán de sorprender con noticias sobrecogedoras, las estratagemas y sutilezas, las fluctuaciones, los sofisticados artilugios, las imitaciones por contraste y todo un abanico de incertidumbres, dudas, sorpresas y cosas insólitas.

Por otro lado, sabemos todos que, cuando la agresividad no se descarga de modo directo y adecuado, como es el caso del "vector" "N", se acompaña casi siempre de cierto complejo de culpabilidad. Este miedo puede generar un autocastigo en forma de neurosis o de cualquier perturbación psicosomática, como pueden ser síntomas cardíacos, respiratorios, gástricos, hepáticos, etc. Muchos miedos del "N" adquieren significación corporal.
Las emociones dominadas, aquellas cuya energía se canaliza de manera organizada hacia objetivos deseados por la voluntad, como es el caso del "vector" "B", cuando no producen inhibiciones en el trabajo o en la esfera sexual es raro que generen en el organismo fases de alarma, problemas de angustia, de agotamiento o de stress.
Por esta razón, los sujetos que presentan un buen índice de "B" desarrollan bien su fuerza agresiva, avanzan sobre los obstáculos sin grandes temores y pueden imponerse en sus ideas y dominar las situaciones sin repercusiones cardiovasculares u otros síntomas orgánicos.

El grafoanálisis permite conocer en que medida se desarrolla en cada sujeto cada uno de estos cuatro "vectores", los cuales creo que, una vez aclarados bajo el punto de vista del psicoanálisis, no parecerán ya tan obsoletos. En mi "Diccionario de Grafología" (1), páginas 51 a 58, figura el "cuadro de signos gráficos", donde están clasificados por vectores.

Espero haber contribuido, con esta modesta aclaración, a la comprensión de la importancia que, en el campo de la Psicología, tiene aún la antigua clasificación hipocrática de los temperamentos que, por otro lado, cada día se utiliza más entre los grafólogos franceses; basta leer los últimos boletines de la "Société de Graphologie" y del GGCF.

(1) Obra citada: "Diccionario de Grafología y términos afines".
Ed. Herder, S.A. Provenza 388. 08025 Barcelona.



Augusto Vels

Extraído del sitio
www.grafologia.bz
   

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